Un 20% aproximadamente de la cantidad diaria que necesitamos de agua se recibe a través de los alimentos, por lo que una regla general es beber 2 litros de agua al día. Éste es el equivalente de una botella grande, ocho vasos para una mujer y 10 vasos para un hombre. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria recomienda que las mujeres tomen aproximadamente 1,6 litros de líquido y que los hombres consuman aproximadamente 2,0 litros de líquido por día. Sin embargo, la cantidad puede variar dependiendo de tu estilo de vida, tu tamaño o tu temperatura corporal.

 

El consumo de agua mantiene el equilibrio de los líquidos corporales y tiene un efecto positivo sobre la digestión, la circulación, la absorción, la creación de la saliva, el mantenimiento de la temperatura corporal y el transporte de nutrientes. Una vez que consume una baja ingesta de líquidos, el cerebro desencadena el mecanismo de la sed del cuerpo. Cuando se tiene sed es que ya estás deshidratado, si estás haciendo mucho ejercicio en un día caluroso, necesitarás beber más. Los beneficios para la salud del agua juegan un papel crucial en la mayoría de las funciones corporales.

 

Beber mucha agua es importante a la hora de hacer ejercicio. Durante el tiempo de entrenamiento es necesario ingerir líquidos a intervalos regulares para contrarrestar el perdido con el sudor.  También mejora la función renal y reduce el riesgo de infecciones renales y piedras en el riñón.

El agua osmotizada significa beber agua de la más alta calidad. El agua es filtrada para eliminar las sustancias nocivas para nuestro organismo. La OMS (Organización Mundial de la Salud) aconseja agua que contenga entre 20 y 100 tds -sólidos disueltos en agua-.

Muchos estudios han demostrado que el agua es capaz de estimular el metabolismo, limpiar las toxinas del cuerpo y hacer que todas las funciones corporales funcionen sin problemas y de manera saludable, así que, no esperes a tener sed para hidratarte, tu organismo te lo agradecerá.